No propongo soluciones mágicas ni intervenciones desconectadas del día a día de la organización.
El objetivo es que las personas desarrollen recursos aplicables a sus responsabilidades, relaciones y situaciones laborales reales.
Una intervención puede contribuir a mejorar la comunicación, facilitar conversaciones difíciles, aumentar la conciencia sobre las dinámicas del equipo y proporcionar herramientas de liderazgo y regulación emocional.
La utilidad del proceso debe poder trasladarse al trabajo cotidiano y mantenerse después de finalizar la intervención.