La terapia no puede borrar lo que ocurrió ni modificar el pasado. Tampoco consiste en olvidar una experiencia importante.
El objetivo es que los recuerdos y las sensaciones asociadas dejen de invadir constantemente el presente o de activar respuestas de peligro cuando ya no existe aquella amenaza.
Buscamos que el cuerpo pueda reducir la alerta, que recuperes mayor conexión contigo y que puedas volver a sentir seguridad en tus relaciones y actividades.
Lo vivido puede formar parte de tu historia sin continuar dirigiendo tu vida.