La terapia no puede cambiar a las personas de tu vida ni garantizar relaciones sin conflictos.
Sí puede ayudarte a entender por qué repites ciertas dinámicas, reconocer qué necesitas, comunicarte con mayor claridad y establecer límites que protejan tu bienestar.
El objetivo es que puedas construir relaciones en las que no necesites desaparecer, adaptarte constantemente o renunciar a ti para sentir que te quieren.
Cuando cambia tu manera de relacionarte, la dinámica con las demás personas también puede cambiar.